Cuando se nos presenta la crisis hay que poner remedio cambiando el camino que llevábamos. A pesar de ir en la dirección correcta durante un periodo de tiempo, el modus operanding que seguíamos dejó de funcionar, por lo que hace falta un cambio en dicha dirección.
En japonés, la palabra “crisis” está formada por 2 palabras: “Crisis y Oportunidad”. Cuando se nos presenta el problema, podemos tratarlo desde perspectivas diferentes. Por una parte, situándonos en la peor situación, podríamos considerarlo una crisis, pero sin lo viéramos con una percepción positiva, ésta sería una buena oportunidad.
Podríamos hacer un símil entre la empresa y un automóvil, centrándonos en los problemas que le pueden ocasionarle, para definir la causa principal de la crisis. Podría tratarse de que el vehículo se ha quedado obsoleto, que a pesar de que funcione, se nos queda antiguo para las nuevas tecnologías que podría ofrecernos uno nuevo. Podría tratarse de una catástrofe natural y destruir todo cuanto teníamos. Nuestro automóvil podría tener un pinchazo en un largo viaje y dejarnos tirado. Hacer un mal uso del mismo, saltarnos señales de tráfico, haría referencia a actividades de dudosa ilegalidad dentro de la empresa. Incluso un abandono de la empresa podría ser la causa principal de la crisis.
Otra de las causas, ajena a nosotros, podría ser que el mercado dejara de absorber, por ejemplo el tema de las vacas locas, que se paralizó el mercado vacuno debido al miedo de la sociedad. Puede ser también que el producto ya no interese, como ocurrió con los carretes de fotos, y habría que poner una solución como hizo Fujifilm, usando su materia prima para la fabricación de cosméticos.
Pero la causa más frecuente es la mala gestión. Es la que más cuesta reconocer, pero hay que ser consciente y detectarlo cuanto antes.
Hay que llegar a una solución en la mayor brevedad posible, y optar por una de estas opciones siguiendo este orden de prioridad: En primer lugar se intentaría la reestructuración a partir de lo que se tiene, a partir de unas medidas que recorten gastos, suban los ingresos y todo con la mayor organización posible; en el caso de que no sea posible, se daría la opción de la venta, liquidar la empresa; y por última opción tendríamos que pedir ayuda a un juez, entrando en procedimiento concursal.
Al llegar a una empresa en crisis hay que fijarse principalmente en 3 cosas: el nivel de ingresos, que habría que potenciar todo cuanto podamos, y lo realizaremos con la ayuda de la reducción de gastos, que es algo que a una empresa en crisis ayuda bastante, recortando un poco de cada departamento. Por último, una optimizada organización es primordial para que todo funcione. La organización debe ir en una dirección, si cada parte viaja en una dirección de difícil forma podremos llegar a algo. Y todo ello lo haremos de manera eficiente y a un precio adecuado.
Para todo ello hay que seguir una serie de pasos, hacer el ‘Ciclo básico de gestión’, que consiste en preguntarnos dónde estamos y hacia donde vamos, y cómo vamos a alcanzar los objetivos fijados. Una vez realizadas las pautas de control y poniéndonos a ello debemos darnos cuenta de cuando hemos alcanzado los objetivos, y enfrentarnos a nuevos problemas, cerrando así el Ciclo y volviendo a empezar desde el principio.